miércoles, 31 de agosto de 2011
La tantísima nada
La tantísima nada
domingo, 10 de julio de 2011
El hombre y todos sus fantasmas

Odio cuando siempre tienes la razón.

martes, 14 de junio de 2011
Nubes en mi café
Yo recuerdo el principio, el padre impetuoso, la madre dulce e independiente… eso, la madre líder y mujer. Te recuerdo a ti cuando eras niña y jugabas a las “barbies” escondida. Le temías a todo y a nada, eras como el agua y tus pensamientos la luna… mutabas con el cielo.
Recuerdo también a la hermana, fuerte contrincante de guerras de poder… las cosas han cambiado, yo lo sé. Todo cambia, lo hemos hablado mil veces, hay que abrazar el cambio como única posibilidad. – No, no me parece mal que te cases con una constante… lo bueno y lo malo, como concepto, están fuera de contexto y totalmente sobrevalorados.
Yo creí que estaríamos juntos más allá del tiempo, porque tenía fe en nuestro amor y crecer juntos sin para siempre (por esa misma condición del cambio). Con dolor puedo aceptar ahora, que cambiar no significa necesariamente crecer, a veces significa morir.
Cuando éramos niñas pasábamos la mayor parte de nuestro tiempo en la cuadra de mi tía y tu abuelo. Con el resto del grupo jugábamos constantemente a las escondidas, éramos libres, ¿recuerdas? A veces pasaban horas antes de encontrarte o simplemente nos olvidábamos de ti y llorabas desconsolada por sentirte sola en el mundo. Entonces yo iba y te jalaba del brazo y te hacia reír, corríamos a tu casa, sacábamos los patines y comenzaba la pesadilla: tus patines, esos que sonaban… eran irritantes, te lo digo ahora. Menos mal ya no andas en patines.
Siento decirte que hemos muerto y por tal motivo te manifiesto mi más sincero pésame y todo mi dolor, representabas todo para mí y me va costar dejarte ir. Toma tiempo aceptar que alguien ya no está, pero la muerte llega a la vida de todos en un día cualquiera y el deber de los otros es seguir viviendo.
Has muerto para mí y la Yo que era cuando estaba contigo ha muerto también, así que no hay caso.
Ese día, mientras nos pintábamos a escondidas con los maquillajes de Tía Ci, viniste a mí lentamente y me besaste en los labios. Eso no me lo esperaba, tú a veces haces cosas que me hacen dudar de tu cordura. Igual sonreí y lo dejé pasar, eres hermosa después de todo.
El segundo fue mi iniciativa, puramente por diversión y también sonreíste. Todos los demás fueron por mutuo acuerdo.
La voluntad del otro está ligada única y exclusivamente a su deseo. En ese caso, yo no era su deseo.
Alargué ese último beso como si quisiera fuera eterno y traté de despedirme evadiendo el drama… -No hagas esa cara, existen momentos que hasta yo me aburro- En fin, se fue y ese beso fue mi despedida.
La adolescencia llegó prematura para ti, cuando tu mamá te compró tu primer corpiño lo expusiste orgullosa: un par de mini tetas que demostraban tu iniciación en la madurez. Yo por mi parte seguía jugando con tu hermana y tus viejos juguetes. Rápidamente reemplazaste tus “chocoritos” por largas horas en el teléfono con tus nuevos amigos.
Un día llegaste diciendo que te habían besado por primera vez en la esquina de nuestra cuadra. Un cualquiera con nombre de guiso te enseñó a besar a escondidas en la oscuridad de un viernes en la noche. Tus tíos te encontraron y te llevaron de las orejas a casa de tu abuelo. Fue un desastre para ti por ser expuesta ante tu familia y ser tachada como la “precoz” entre tus primas solapadas. Para mí, porque fue la primera vez que me partieron el corazón. Tú ni te enteraste.
Lo amé, tal vez porque en esos días era lo que quería, enamorarme perdidamente y detener el tiempo para siempre, o simplemente que él hubiera perdido el miedo y me hubiera seguido amando. Fue amor, lo sé, sus manos entre mis manos se sentían como las mías, fuimos uno.
Lo amé hasta llegar a casa y encontrar un larguero de llamadas perdidas y esas cartas de dolor por mi olvido, lo olvidé despues del pesame… lo que pasó fue que pensé que realmente había muerto. Entonces, sentí vergüenza y volvieron viejos miedos.
Odio infligir dolor, pero a veces parece inevitable. La exposición y la burla se convirtieron, como un patrón, en un castigo ante el sufrimiento.
Un día antes de irte a estudiar fuera de la ciudad, viniste a casa y comimos “boli” de tamarindo como en las viejas épocas. Nos sentamos a echar chismes en el murito de mi casa y me contaste como iba tu vida. Habían pasado varios años y las cosas ya eran diferentes.
Recuerdo tu pelo ese día, era largo hasta la cintura y ahora lo llevabas rubio. Te dije que me gustabas tú como eras y sonreíste, tal vez no lo entendiste. Tal vez no fui clara. Tal vez las dos entendimos y decidimos dejarlo ir.
Cuando se acabó la tarde, te fumaste un cigarro y dijiste algo sobre hacer maletas y cena en tu casa con tu familia. Yo intenté un par de excusas, me parecía que ya había sido suficiente.
Entonces te montaste en tu viejo carro azul, te despediste con una sonrisa y me lanzaste un beso.
Pasaron muchos años antes de volver a saber de ti. Me alegra que hayas venido. Siempre serás bienvenida en casa.
Finalmente, mi amante se fue, mi ex se aburrió y yo decidí seguir viviendo. No es la primera vez que se acaba una historia en mi vida, ¿sabes? A veces el fin y el principio se hacen uno solo.
En fin, es hora de ir a casa, gracias por el café y escucharme, me esperan papá y mamá, mi hermana ha vuelto de Europa y quiero escuchar sus historias y por supuesto, contar las mías.
Te quiero y siempre te querré, sé que puedo contar contigo.
Besos a tu tía.
Adiós.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Apocalypse
En otros momentos no pienso en nada y es cuando realmente estoy sola. Me dejo envolver por la apacible sonrisa del tiempo y la vida pasa tranquila, sin aconteceres más allá del sol, los carros, la calle, paraguas, la lluvia, las botas, las medias húmedas, las jornadas eternas, las redes sociales, hacer mientras lloro, el café a las 5 y mis cartas… seguir viviendo es algo que debe pasar, es lo cotidiano.
La hora del sueño es sagrada, es ahí cuando me encuentro parcializada entre esferas que me encierran y llevan por caminos oscuros y extremos, o por el contrario y finalmente, puedo ver la luz, camino hacia ella y cuando es un nuevo día, he vuelto a nacer. Entre revelaciones he descubierto un lenguaje. Esta, por ejemplo, me encanta:
“Había cocodrilos gigantes que nadaban en un rio angosto y poco lejano, a diferencia de mis compañeros que si eran totalmente distantes a mí… como de otra vida. Alertaron mi atención ante el peligro, y yo entendí que hablaban de los cocodrilos, cuando en verdad se referían al otro peligro: los zombis que acechaban aquel camino de ese bosque… caminaban hacia mí.
De alguna manera llegamos a un mercado árabe donde mucha gente camina rápidamente hacia todas las direcciones, yo era más lenta porque recuerdo no alcanzar a ver que hacían todos realmente. No recuerdo tampoco sus caras, pero sí que todo era muy húmedo, metálico, ennegrecido por la falta de cuidado y aunque sabía que la amenaza estaba cerca, no había olor, aunque hubiera querido que oliera a muerto.
Entre a un pequeño lugar donde tenia la certeza que podia comprar armas para defenderme de los zombis, entonces compré una bazuca y mi compañera un arpón, y a la salida de la tienda me encuentré a un amigo que me dice cómo usar mi arma, rápidamente me vuelvo una experta.
Pierdo a mi grupo de compañeros distantes y al intentar correr para recuperarlos, descubro que no puedo correr” Despierto.
Acocalypse moi, mon amour. Je suis ton message.
lunes, 28 de marzo de 2011
Miss Nobody.
Se trata de una rodilla ni más ni menos."
Cristian Morgenstern.
Los segundos que pasan constantes sobre el concepto inventado del tiempo, me permiten saber que lo constante también es un invento… ningún segundo es igual al otro. Lo único que es igual en la vida es aquel sentimiento propio que se activa ante la vivencia, una y otra vez, de los mismos patrones… la misma escena, diferentes personajes.
Sobre el ser y el parecer, se concluye que el tiempo se traduce en experiencias y que lo que es Uno para los otro, se define a partir del tiempo que se comparte, lo que se muestra entre escenas cuando las luces están sobre uno, cuando el maquillaje no deja ver las ojeras, cuando el libreto esta marcado: el parecer…. El ser es el tiempo que se vive dentro, la verdadera existencia.
Los otros, son entonces, personajes sin cara que se pasean como espectros en el espacio vital que nos rodea, son lo inconstante, lo que no permanece, lo que muta, las fichas que se mueven dentro del escenario que es el espacio (tan mutable como sus personajes), en aquella medición lineal e irreversible. El lápiz soy yo y vivir seguirá siendo escribir hasta que con el fin, se cierre el libro, se acabe todo. No creo en el más allá.
La inmortalidad se convierte entonces, en un algo apetecible, cercano y alcanzable: para siempre ahora. Entonces el ahora se queda para siempre en el todo, metafísicamente hablando.
Según este muy ordinario descubrimiento se puede entender lo también triste de la libertad, se es solo libre dentro del propio cuerpo… lo triste se elimina cuando se entiende que aunque el espacio es estrecho, las posibilidades son infinitas.
Si yo fuera la última persona mortal en el mundo, si las posibilidades fueran limitadas, si la vida fuera solo esto y tuviera pocas oportunidades para acertar o equivocarme, si solo pudiera amar y desprenderme en finitas oportunidades, siempre seria intensamente, como ahora. Para siempre.
Ya soy inmortal.
Mr Nobody
miércoles, 2 de marzo de 2011
Heart Broken Babe
No es una historia por sí misma, ni hay mucho que contar, “Estoy bien” me digo, para luego seguir viviendo lo incontable. No mentiré esta vez, ni adornaré mi verdad con detalles de otras vidas que luego recuerdo, no son la mía. Es una promesa que busca consecuencias… el potencial llevado a la acción, el ser auténtico. Me repito una y otra vez: “¿Real? ¿Yo?”, cuestionamientos que son como sonreír con ganas de llorar. La verdad, no lo sé… la respuesta a esa pregunta podría ser: “a veces”.
Se trata entonces de un deseo que se fundamenta en nada… la nada absoluta. No se palpa, pero se respira… es parecido al miedo, pero no inmoviliza, en cambio se trata de múltiples estrelladas, múltiples formas de hacer el amor, múltiples formas de decir “hola” y “adiós”.
Adiós, palabra que me habla de un “yo” que no quiere, ni tiene claro cómo actuar y como irse, o si debe hacerlo. De ahí viene el exceso y me permitiré acudir a este, tantas veces como sea necesario para hacer todo lo que implica vivir en mí, ser “yo”. No es gritar, en este caso es más extrasensorial callar, caminar sobre un silencio que habla de todo lo que existe, incluso si es solo imaginario. “Mi misma” es mi situación favorita y es desde ahí de donde se agarran las palabras que luego salen, en silencio por supuesto.
Atención, antes de continuar con estos relatos debo decir, valoro el lenguaje verbal apasionadamente y me enamoro profundamente de muchas palabras, sus sentidos y las diferentes formas de entender la misma cosa. Entonces, me parece coherente decir que soy costeña, cartagenera más exactamente. Es un pensamiento recurrente que éste, es un punto que debe ser aclarado. Todos tenemos un origen y yo vuelvo a él permanentemente… así me justifico muchas veces. Está bien.
Siempre esperé que llegará la historia adecuada, pretendiendo realmente que habría algo mejor que lo real. Subvaloración de la verdad. En vez de eso, me encuentro aquí, ingenua siempre, transparente a veces. Aunque también puedo volver al silencio y en ese espacio, el siempre es nunca y el a veces es eterno.
De repente puedo pensar en muchas cosas y pasar por encima de todo sin realmente saber que es lo que estoy haciendo. Vivir sin vivir. Pero siempre vuelvo a lo mismo, penosamente la constante es volver a viejos amores, por así decirlo. Mi corazón es fugaz, incendiario y late fuerte, se escucha desde afuera, tiembla, me hace temblar... por eso a veces puedo parecer un french poodle empapado, podría decir entonces, que tengo mucho de french poodle (aunque lo haya negado mil veces). Y volviendo al punto, tan rápido como llega todo, con la histeria que implica el momento… así tan rápido, es el fin. Soy nómada y no soy algo que pasa cotidianamente, llego y me voy, de igual manera para mí, todos llegan y se van. Es la ley.
Siendo coherente con mi introducción tardía y malpensada, acudiré a mis textos. Todos de amor, en general hacia los otros y lo otro, pocas veces sobre el mío propio. Me parece que seria rayar con lo obvio, porque sé que esta, es lo más mio que existe.
Piscis según @sexstrology:
#Pisces cannot tell the difference between a soul mate and a one night stand.”
#Pisces view everything - including sex - as sacred
#Pisces never give straight answers
#Pisces are lovers of the Universe. Life is awesome, isnt it?
# Pisces have a loving personality that shines