jueves, 16 de septiembre de 2010

Sobre las cosas imposible..

Tomas un papel y escribes una palabra, no dejas que nadie la lea… te da vergüenza. Entre líneas, hablas de lo sencillo: de un amor lejano, que no es el tuyo, de otros… de ti, pero hace muchos años.
La palabra sigue en el papel, pero prefieres no recordar lo que es, la escondes debajo de una piedra y caminas sobre ella. Caminas distraído como si no recordaras lo que acaba de ocurrir y decides olvidar aquello, que hace algunos momentos era tan importante en tu vida. Dices: “...el principio de algo bueno, siempre es el final de algo que murió”, pero en verdad piensas: “Maldita sea mi hijueputa vida, no fui capaz”.
Sigues caminando como si estuvieras seguro… caminas, miras al frente con la luz del sol en tu cara y la brisa acaricia suavemente la piel en tus manos. Se siente casi casi como si pudieras hacerlo todo.
Pero aquella palabra, que algún día lo significó todo para ti, aquella que quedó escondida debajo de aquella piedra, sobre la que acabas de pasar, jamás se olvidara. Porque las cosas imposibles, son precisamente eso… imposibles… imposibles de olvidar. Se van cuando se mueren, e incluso entonces, en ese instante… se vuelven eternas.

Para: http://electriceardrum.blogspot.com/2010/09/gustavo-cerati-cosas-imposibles.html

A veces te vas y luego vuelves...

No te pido que te quedes para siempre… pero quédate por siempre hoy.
Mi mano esta firme, no se mueve. Es claro lo que quiero… por favor, no te vayas todavía.
Dilo si lo sientes… no te quedes sin palabras, ni te ahogues divagando. Lo más fácil de la vida, es sentir sin pensarlo. Es ser sin parecer… es ser.
Es quedarte hoy. Que este instante dure sin contarlo, porque incluso frente a tu ausencia, la idea de recordarte a mi lado, cambiara toda posibilidad de mal momento… mi sonrisa se convertiría en tu presencia.
Tal vez ahora, cierre los ojos y preferiré que te hayas ido, así no tendré nunca que decir adiós… y así, eternice mis palabras en silencio. Tal vez podrías quedarte y olvidar todo lo dicho, como si hubiera sido un sueño. Entonces, y de igual manera, nada habrá sido en vano. Todo ha sido perfecto.

Feliz dia mi amor!

Para: www.electriceardrum.blogspot.com

jueves, 19 de agosto de 2010

SAMSON de Regina Spektor

You are my sweetest downfall...

http://www.youtube.com/watch?v=p62rfWxs6a8

jueves, 12 de agosto de 2010

Un Dia

Un día te despiertas, prendes el televisor y descubres que detonaron una bomba a 10 cuadras de tu casa, dices “mierda”, apagas el televisor y vuelves a dormir. Sueñas con agua, con vidrios, con la posibilidad de que los cables de tu televisor se hayan visto afectados por una gotera, lo cual será causante de un corto que desatará el fuego que arrasará con todo, tu incluido. Entonces te despiertas, nada ha pasado.
Te levantas y el cielo esta gris, pero no importa, es solo cuestión de tener un buen paraguas y un buen suelo donde pisar para que no se te empapen de agua las medias.
El mundo sigue girando y alrededor todo sigue igual, mismas normas, mismas leyes, misma gente, misma falta de todo lo demás y por ende, todo lo anterior. Sin conciencia, no hay necesidad de la transparencia requerida para poder ser alguien “medianamente” pensante y exigente de un mundo “medianamente” vivible.
Te llaman al teléfono y hablas diez minutos sobre lo que piensas y lo que piensa aquel, no llegan a un acuerdo. Lo llamas ingenuo, porque cree en la validez de los métodos que no atienden a los medios; por creer que existe justicia en un mundo sin igualdad ni educación; por creer que por un poco mas de dinero en los bolsillo de los grandes, se puede medir el bienestar de un pueblo entero; por creer que acallar la vida de algunos, lo hara sentir más seguro en un país sin verdades absolutas, sin historia bien contada y sin fundamentos morales que duren 4 años.
Te niegas como de costumbre, aunque te lleve a vivir en la impotencia permanente. Te niegas a tolerar la injusticia y a vivir con la cabeza gacha bajo el velo de la resignación. Lo haces, aunque esto te cueste una úlcera y una vida llena de resentimientos por todo aquello que quieres y no está siendo. Pero, estas tranquilo de responder a tus principios, siempre sabiendo que se puede tener una visión extensa sobre las cosas, más allá de lo propio.
Cuelgas, sabes que siempre va a haber más tarde, es la dinámica cotidiana.
Tomas el bus y pasas por las calles de la bomba que preferiste ignorar unas horas antes. La nostalgia que inunda tu cuerpo proviene probablemente de la necesidad casi innata de poder caminar por ellas, sin el miedo a que ocurra lo ya ocurrido, la violación a su cuerpo, tu tierra. Bajas la cabeza y piensas en otra cosa, cuando vuelves a levantarla reconoces la venta de fritos, perros y demás alrededor de las barras que impiden el paso a la zona del atentado, la escena se volvió un circo. Piensas: “Mierda, somos todos animales”, es cierto, animales bajo la dominación de aquel que sostiene el látigo.
El camino se adorna por pequeñas gotas que golpean de manera invasiva la ventana por la que te asomas, pero en tu ipod escuchas la voz de Bowie: “…we can be heroes” y te sientes como si lo fueras. Un héroe de una historia que nadie quiere leer… pero al fin al cabo eres historia, aunque tengas $2000 pesos para almorzar. Sonríes con un cansancio cómplice de travesuras y romanticismos, te levantas y caminas torpemente entre la gente que va parada en el pasillo de aquel bus destartalado, tocas el timbre y te bajas. Es hora de trabajar.


"A Garzón y el derecho a pensar y decir diferente"

jueves, 1 de julio de 2010

Sobre lanzarse al vacio

La luz del amanecer entrando por la ventana oscurece en sombra todo aquello que golpea: los diarios atiborrados de palabras sin sentido, el jarrón sin flores en el piso, la botella de vino junto a las copas manchadas, el portarretrato sin fotos, los "converse" con huecos por el uso, la computadora arcaica, el cenicero partido.
Todo en silencio, solo levemente asomando el ruido de la brisa que hace bailar las cortinas periódicamente. La calle lejana, acompaña el lugar por la continuidad de sus carros ahogados en el calor del comienzo de un día de sol.
Ella, parada en el marco de aquella ventana los ve pasar sin mucho interés. Sus dedos se aferran fuertes ante el temor de perder la vida, esa vida.
Saltar al vacio requiere de agallas, decidir que no se quiere más y que es tiempo de lanzarse es cuestión de actitud o falta de ella. El punto es, que por mas imbécil que se sea, hay que ser suficientemente valiente para tomar la decisión, una decisión y luego, suficientemente inteligente para morir, asumirlo; seria terrible vivir para siempre recordando aquel momento de estupidez absoluta. Morir es el final que de por sí, implica un principio. Sino solo existiría la nada y el círculo estaría eternamente cerrado.
Mira el suelo y lo siente cercano, como un amigo. Luego mira atrás y reconoce todo como siempre ha sido y como siempre ha estado. “Estar parada ahí no cambia las cosas” dice para sí misma y regresa la mirada a la calle. “Las opciones son limitadas y retadoras… de cualquier forma, nada será igual…”
Sus piernas liberan la tensión y sienten levemente las cosquillas del entumecimiento. Larga un pie hacia afuera haciéndolo danzar tímidamente… inclina su pecho contra el abismo.
Los dedos de sus manos se desprenden lentamente de aquel marco que la sostiene y siente el hormigueo de adrenalina que sube por sus brazos hacia sus hombros. Respira profundo y la efervescencia en su estómago sube a su cabeza… uno… dos… tres… se desprende… cae… cae… cae.
La brisa insiste en acariciar su cuerpo, arrancando violentamente su pequeño vestido de niña de otras épocas, su pelo se apodera de los ángulos de su cara, su espalda se encorva y revienta…
Aún con los ojos cerrados sonríe y abre sus alas, las prueba tímidamente temiendo que sea un sueño y luego se apropia de ellas como quien reconoce en si todo aquello que es suyo.
Reconoce el camino en su nuevo espacio, "Era hora de volar" se dice, y todo comienza de nuevo.

domingo, 30 de mayo de 2010

Me limitare a sonreír

El día de hoy se llevó a cabo las elecciones para escoger presidente en Colombia. Desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde las personas interesadas en escoger a su representante y vocero asistieron a las urnas y votaron movidos por sus convicciones, ideales, intereses y en el peor de los casos, el valor monetario de su voto.
A las 4 y 5 minutos de la tarde, los medios arrojaron los primeros resultados mostrados por la registraduría: por un pequeño porcentaje, el candidato del Partido Verde, representante del cambio, Antanas Mockus estaba a la cabeza, seguido por Juan Manuel Santos, candidato del Partido de la U, el continuismo.
Me senté frente al televisor movida por la emoción, era mi candidato del que estaban hablando, aquel que representaba dentro de mis imaginarios, la oportunidad de construir, de seguir creciendo, de aire fresco en los pulmones de un país acostumbrado a respirar con bala de oxigeno, pensando que es lo natural.
Desafortunadamente, el sueño anhelado se desvaneció rápidamente y cinco minutos después de iniciado el conteo, la registraduría soltó su actualización, Santos sobrepaso mi candidato y de ahí en adelante, no paso nada diferente. Dos horas de angustia controlada para que no llegara al 50% mas uno necesario para ganar. No lo logró.
Apague el televisor rápidamente tratando de borrar de mi cuerpo la sensación de pérdida y vacio. Si es cierto que hago parte de esta sociedad, de esta membrana que me une involuntariamente a todos aquellos que tengo cerca, también quisiera no serlo. Pero por supuesto, en silencio, que nadie sepa que lo estoy sintiendo.
Salí a caminar para refrescar mi ánimo y distraer mis oídos, de esta manera, logré escuchar la opinión de muchos votantes cercanos. El señor de la tienda votó por Santos porque es paisa y pues como el mismo dice: “Yo me quedo con mi señor Presidente Uribe”… hmmm totalmente respetable. Compré cigarros y seguí caminando.
Antes de cruzar la calle, esperando en el semáforo, escuché a una muchacha que vende minutos en una esquina, hablando por su propio teléfono con alguna amiga. Esta, comentaba sobre lo bueno que había sido el programa “Familias en acción” para la gente de su barrio. No pude evitar pensar en lo triste del asunto, un programa como este es algo parecido a la limosna. Subsidiar así no es igual a generar progreso, es solo una forma más de comprar la voluntad de otros a punta de caridad. De cualquier manera, ¿Quién no ha estado tan necesitado para sentir que debe devolver el favor a quien le da de comer?, entonces entendí un poco más lo que acababa de ver en televisión. Seguí caminando.
Llegué a la bahía de manga y me senté. A los pocos minutos un amigo que pasaba por ahí llego a sentarse conmigo y por supuesto, hizo la chanza usual de: “Mockus se ahogo en su Ola verde”.. “el día llego, llego y Mockus se hundió, hundió”, etc., etc.
El, que había sido antes un claro votante verde, hace unos días cambio de parecer y voto por Vargas Lleras, representante de Cambio Radical, quien tenía un excelente plan de gobierno. Su argumento, sencillo: “Se sigue necesitando mano dura, mejor es posible y se necesita un cambio de cualquier manera”. Lo mire a los ojos todo el tiempo mientras hablaba de sus amigos de la U y de los dedos de Vargas y de todos sus argumentos. Solo pude decirle “es cierto, buen candidato”. Apague el cigarro que me fumaba con una piedra, le di un beso en la mejilla y decidí seguir caminando.
Es posible que mis propias necesidades primen por momentos sobre las necesidades colectivas cuando se trata de escoger. Pero me disculpa no ser política, sino una simple ciudadana. Reflexionando un poco sobre los acontecimientos del día y después de escuchar una y otra vez la opinión de otros sobre el valor de Petro y Santos, y Mockus y todos los demás, me llevo a la conclusión de que el país de cierta manera esta avanzando lentamente. Se demostró que estamos polarizados, mas de la mitad de los votantes (que en su medida, fue la mitad de las personas que pueden votar en Colombia) quiere algo diferente uno de otros y votaron llevados por aquello en lo que creen. Bien decía Kuhn en su “Estructura de las revoluciones científicas” que: “Aunque cada uno de ellos (los ciudadanos) puede albergar la esperanza de convertir al otro a su propia manera de ver la ciencia y sus problemas, ninguno puede esperar demostrar que está en lo cierto.”
Ahora el punto es que en los próximos 20 días de contienda, mi candidato, pueda mostrarle a el mas de 70% de votantes que no lo apoyaron en una primera vuelta, que se trata de un proceso, que los cambios no se logran de un día a otro, que comenzar por el primer paso es parte de ir hacia un destino que nos transforme, nos traslade, nos asome a la posibilidad de una evolución social y cultural cercana, en la que un programa como “Familias en acción” no sea un plus, sino un derecho legitimo para todos cualquiera que sea el gobierno, donde el conocimientos nos haga libres y no nos quedemos cómodos en la ignorancia y el facilismo de la continuidad, donde entendamos que la seguridad sobre la que se avanza es solo un elemento para construir y no el fin ultimo en una sociedad en la que se tiene que comer, trabajar y vivir bien con igualdad de oportunidades para todos.
Se me tildara de idealista, podría serlo, soy solo un miembro mas de la clase media súper trabajadora colombiana. Una de aquellas que creció en medio de lo mucho ganado con sudor y también lo mucho quitado gracias a la corrupción de un sistema deficiente donde no gana el más capaz, sino el cliché, el más vivo.
Recuerdo entonces también las palabras del físico alemán, Max Planck leídas en mis años de sociología: “Una nueva verdad científica no triunfa porque haya convencido a sus oponentes y le haya hecho ver la luz, sino más bien porque sus oponentes mueren finalmente, y una nueva generación crece más familiarizada con ella.” Gente como yo, hace parte de la generación de transición, aquellos que crean coaliciones y mueven masas basadas en la esperanza de que se puede ser mejor. Tal vez pasen los años y las generaciones futuras vengan a decirnos los errores cometidos en el pasado y todo lo que se pudo hacer bien para hacer de nosotros una mejor sociedad para el futuro. Gracias a la incomodidad generada por la continuidad permanente y la propia posibilidad de ejercer mi derecho a pensar, yo, me limitare a sonreír.

VOTACIONES 2010

Yo no voto para elegir mi dios, voto para elegir mi presidente. Desde mi subjetividad, esta vez se trata de votar por el comienzo de un proceso que camine hacia algo que permanezca a través de los años, y no otro fiasco lleno de elocuencia y soluciones inmediatas con transfondos decadentes.

Sea quien sea el que represente esto para cada uno... ¡HAY QUE VOTAR!